RENACER CULTIRAL

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viernes, 9 de marzo de 2018


FRANCISCO DE BORJA - IV duque de Gandía - San Francisco de Borja

04/04/2017 



            Nacido en el Palacio Ducal de Gandía el 28 de octubre de 1510, hijo de Juan de Borja y Enríquez de Luna, Tercer duque de Gandía y de Juana de Aragón y Gurrea, era por lo tanto, por línea paterna, biznieto del Rodrigo Borja, Papa Alejandro VI, y por línea materna biznieto del rey Fernando el Católico. Fue bautizado en la Colegiara de Gandía. Fue educado en la corte de Carlos I de España, encontrándose entre 1522 y 1525 en Tordesillas al servicia de la reina Juana I de Castilla y de su hija la infanta Catalina.

            En 1528 se incorporará al sequito de Carlos I, que le nombra gentilhombre de la Casa de Borgoña, acordando su matrimonio con Leonor de Castro de Mello Barreto y Meneses, dama de la reina Isabel de Portugal, contrajeron matrimonio el 26 de julio de 1529 en Barcelona y el 15 de agosto de ese año se celebró la boda eclesiástica en Toledo, convirtiéndose Francisco en consejero y hombre de confianza del rey a la vez que caballerizo mayor de la reina. En 1530, la emperatriz Isabel ocupó la primera regencia, que se prolongó hasta 1533, durante este tiempo Borja estuvo cerca de la emperatriz, desempeñando su cargo; enseñó a cabalgar al futuro Felipe II.


           Entre abril y mayo de 1536 tomó parte en la guerra de Provenza contra el rey de Francia y asistió a la muerte de Garcilaso de la Vega. El 27 de abril de 1539 comenzó el cambio espiritual denominado por él como “conversión”, coincidiendo con la inesperada enfermedad de la emperatriz, que el 1 de mayo de 1539 muere en el Palacio del conde de Fuensalida de Toledo, la emperatriz Isabel de Portugal, siendo encargado el traslado del cadáver hasta la Capilla Real de Granada donde habría de ser enterrada, a Francisco de Borja. Según la costumbre imperante, antes de ser introducida en el sepulcro, se abrió el ataúd, y Francisco pudo comprobar el estado de descomposición de la reina, que había sido muy bella, pronunciando entonces la frase que se hizo famosa: "He traído el cuerpo de nuestra Señora en rigurosa custodia desde Toledo a Granada, pero jurar que es ella misma, cuya belleza tanto me admiraba, no me atrevo. [...] Sí, lo juro (reconocerla), pero juro también no más servir a señor que se me pueda morir"

            Diez años después de su matrimonio con Leonor, el 26 de julio de 1539, como reconocimiento el emperador nombró a Borja, su lugarteniente general en Cataluña. A partir de ese momento fue el "marqués de Llombay, lugarteniente general en el principado de Cataluña y los condados de Rosellón y Cerdaña". Los asuntos más ingratos del virreinato fueron los referentes a la justicia, la cual implicaba persecución, captura, juicio y castigo contra los bandoleros, contrabandistas, e incluso contra luteranos y moriscos, el emperador le ordenó que tuviera buena comunicación con el virrey de Aragón para evitar que los bandoleros pasaran del reino al principado y viceversa y librarse así de recibir el justo castigo a causa de los problemas jurisdiccionales. La mayor dificultad fue, la presión militar francesa en las fronteras. Durante el virreinato de Borja se pusieron de manifiesto las tensiones entre España y Francia. No sólo se debía contener un posible ataque francés, sino también atacar al turco, aliado de los franceses y de los corsarios berberiscos. El cenit llegó con la fracasada jornada de Argel del emperador, en el otoño de 1541, operación largamente desaconsejada por sus generales, pero que se malogró por los temporales.

            En los primeros meses de 1542 se celebraron cortes en Monzón, donde se juró al
príncipe Felipe estando Borja presente. Según el biógrafo Ribadeneira, el emperador insinuó a Borja y éste a aquél el mutuo propósito de abandonar su cargo y llevar una vida retirada. Al día siguiente de la muerte de Juan de Borja, el 8 de enero de 1542, Borja escribió a Carlos V sobre los progresos en las fortificaciones y en la construcción de galeras, además de explicar que en el nido berberisco estaban desprevenidos y sin apenas provisiones. Pero el emperador, desde que había conocido la muerte de Juan de Borja, pensaba apartarle del virreinato y destinarle a otro lugar, aunque antes quiso reconocerle su justo título de duque. Desde Madrid, el 22 de enero, el emperador envió una misiva a su virrey con estas nuevas palabras: "ilustre duque primo, nuestro lugarteniente general en el principado de Cataluña". Carlos V hizo saber al nuevo duque que antes de recibir su carta del 14 de enero comunicándole la muerte de su padre ya se había enterado por otros conductos. Aparte del pésame, el emperador le dijo que le complacía mucho que sucediera a su padre en aquella casa ducal, por lo que no había necesidad de nuevo "ofrescimiento", pues por sus palabras y por la experiencia bien sabía que siempre le había de servir. Asimismo le comunicó que en pocos días se presentaría en Barcelona, por lo que le pidió que dejara para más adelante su viaje a Gandía para arreglar los asuntos del ducado. Borja dejó su cargo el 18 de abril de 1543, obedeciendo una orden imperial, si bien él deseaba seguir allí. Carlos V le apartó pues tenía previsto para él otro cargo junto al príncipe Felipe. 

            Francisco de Borja es el nuevo duque de Gandía, haciéndose cargo de sus Estados en el Reino de Valencia, como nuevo duque estableció contactos con miembros de la recién creada Orden de Jesús, fundando en Gandía, el Colegio Jesuita, el primero en recibir alumnos seglares, con bula dada por Paulo III, el 4 de noviembre de 1547, fue elevado a la categoría de Universidad. El 27 de marzo de 1546 muere su esposa Leonor de Castro y decide en el mes de junio de ese mismo año ingresar en la Orden de Jesús y cumplir su palabra de no servir a ningún señor que pudiese morir.

            El General de la Orden, Ignacio de Loyola le aconseja que antes termine con la educación de sus hijos y finalice los estudios de Teología en la Universidad de Gandía, dándole permiso para profesar en privado. En 1550 libre ya de compromisos marcha a Roma para entrevistarse con el General de la Compañía ingresando por fin de forma oficial en la Compañía de Jesús a los treinta y nueve años. Marcha de Gandía un 30 de agosto de 1550 para no regresar jamás. Cedió el ducado y sus intereses en favor de su hijo Carlos de Borja y Castro. El 23 de mayo de 1551 recibió la ordenación sacerdotal en la iglesia de Santa María Magdalena de Oñate (Guipúzcoa). Carlos I lo propuso al cargo de cardenal pero lo rechazó. En 1554 era comisario general de los jesuitas de España y en 1565 a la muerte de Pedro Laínez (Segundo general de la Orden entre 1558 y 1565) fue nombrado Prepósito General de la Compañía de Jesús (Padre General) Tercer General de la Orden después de San Ignacio de Loyola y de Pedro Laínez. Fue nombrado con 31 votos a favor y solo 8 en contra del total de treinta nueve.

            Francisco de Borja revisó las reglas de la Orden y se preocupó de que cada provincia jesuítica tuviese su noviciado. Fundó en Roma el noviciado de San Andrés del Quirinal donde estudiaron famosos jesuitas como San Estanislao Kostka, Piotr Skarga y Claudio Aquaviva, futuro general de la Orden. Durante su mandato se crearon numerosos colegios y se remodeló la Iglesia del Gesù en Roma considerada como la madre de todas las iglesias de la Compañía de Jesús. También fueron muy activos en la lucha contra la reforma protestante y en la actividad misionera en lugares lejanos, Florida, México, Brasil, Perú, China y otros países del Extremo Oriente.

            Tuvo amistad con Santa Teresa de Jesús, de la que fue su confesor; el misionero valenciano san Luis Bertrán; el papa dominico san Pío V; el gran maestro de Andalucía y patrono de los sacerdotes españoles San Juan de Ávila; y el valenciano y beato franciscano Nicolás Factor. Además aconsejó a fray Luis de Granada y se relacionó con casi todos los cardenales de la Iglesia, desde el gobernador Tavera pasando por Granvela y Farnesio. A la muerte de Pío V hubo importantes conatos para elegirlo Papa.

El 30 de junio de 1571, por orden de Pío V, acompañó como consejero en su viaje a España, Portugal, Francia e Italia al cardenal Miguel Bonelli, encargado de coordinar los esfuerzos de las potencias católicas en la lucha contra los turcos, y de procurar que la princesa francesa Margarita de Valois se desposara con el rey Sebastián de Portugal y que ambos reinos entraran la Liga Santa. Regresó a Italia ya muy enfermo, pero quiso, a pesar de todo, visitar el santuario de la Virgen de Loreto. A los tres días de su llegada a Roma murió, el 30 de septiembre de 1572. Fue beatificado por Urbano VIII el 24 de noviembre del año 1624, y canonizado por Clemente X el 12 de abril de 1671.
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