RENACER CULTIRAL

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sábado, 16 de diciembre de 2017

Pasqual Pinon, el bicéfalo Mexicano.

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El hombre con dos cabezas

Extraemos hoy del gran tejido de la historia una hebra un tanto peculiar, un personaje llamado Pasqual Pinon, o más conocido en el mundillo freak como el “Mexicano bicéfalo”.

Pasqual Pinon o Pasqual Piñon, según las fuentes, fue un freak más del nutrido grupo que formó parte de las plantillas de los numerosos circos y ferias ambulantes que, durante buena parte del siglo pasado, recorrieron el territorio norteamericano exhibiendo bajo sus carpas a personajes de lo más extraños y variopintos, algunos de ellos con malformaciones o enfermedades que los hacían diferentes al resto, otros, simples engaños y farsas.Pinon, según algunas versiones de su historia, se encontraría en ambos grupos, ya que ciertamente de su cráneo nacía otra segunda cabeza, originada posiblemente por una malformación llamada “craniopagus parasiticus”, o lo que es lo mismo, los restos visibles de un gemelo parásito. De modo que tenemos al Señor Pasqual con un bulto prominente sobre su frente pero ¿Tenía rostro ese bulto o quiste? Es posible que no, y que los promotores del circo fuesen los que obrasen el gran milagro (milagro monetario para ellos, claro…)
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Pero conozcamos un poco mejor las versiones sobre la vida del hombre con dos cabezas.
La más conocida es la que cuenta como el promotor del circo Sells-Floto, encontró descubrió a Pinon en Texas en el año 1917, al parecer, el hombre había llegado allí junto a su familia tras perder su rancho en México a manos de la familia de Pancho Villa. Según se cuenta, la segunda cabeza de Pinon había tenido vida propia hasta que éste sufrió un accidente cerebrovascular cuando tenía 20 años. En fin, la cuestión es que el promotor del circo lo encontró trabajando en el ferrocarril y enseguida se le iluminó la bombilla del espectáculo llevándose a Pasqual a su circo.
En este punto aparecen varias versiones sobre la segunda cabeza de Pinon, una cuenta que la cabeza era totalmente real, con el detalle de que el rostro no estaba en la posición en la que se ve en las fotografías, sino que éste quedaba encarado boca abajo con el cráneo de Pinon y que éste tenía que levantar el quiste para que el público pudiera contemplar horrorizado ese segundo rostro sin expresión alguna más parte del cuello que lo unía a la cabeza buena.
Otra vertiente cuenta que en realidad, el quiste de la cabeza de Pinon no era un problema de gemelo parásito sino que se trataba de un tumor. En este caso, dicho tumor fue usado para moldear sobre él un rostro hecho de cera y que, disimulado con el cabello, conformaría la peculiar cabeza que le hizo famoso en el mundo circense. Otra técnica de la que se habla y que se podría haber utilizado sobre el tumor fue la de introducir quirúrgicamente en su interior una estructura de metal con la forma de los rasgos faciales y que con un poco de maquillaje hubiese conseguido el mismo efecto.
Con cualquiera de las versiones anteriores la historia termina del mismo modo, tras dos años de trabajar para el circo, Pascual Pinon comenzó a sufrir problemas mentales que fueron atribuidos por los médicos a “ese lo que fuese” que tenía sobre la cabeza. El gerente del Sells-Floto pagó la operación y la “segunda cabeza” le fue extirpada. Con ella acabó la vida circense de Pinon, que volvió a su trabajo en Texas y del que no se supo nada más.
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Existe otra versión más lírica y novelada sobre este personaje que se extrae de la novela, “El ángel caído”- del escritor sueco Per Olov Enquist:
“…Pascual Piñon había nacido con dos cabezas. La otra cabeza de mujer. Su extraña historia llegó al mundo en algún momento de febrero de 1922, se encontraba en una mina al norte de México. Nadie sabe nada de él, ni de donde procede, ni su fecha de nacimiento, tampoco nadie conoce a sus padres. Tal vez se avergonzaron.
Probablemente nació a principios de 1880. Según sus palabras nació monstruo. Una de sus cabezas, la inferior, era de hombre, completamente normal siempre muy rígida y erguida. Tenía una barba bien poblada y cuidada. Pero encima de esta cabeza crecía otra, surgía de su frente como un brote, o como un preso que desesperadamente intenta atravesar la muralla de la cárcel, pero falla, y es condenado a cadena perpetua, encerrado a medias en la muralla.”
Se escribió una biografía sobre Pascual Piñon publicada después de su muerte por el empresario John Shideler el autor de “A monsters Life”.
El empresario oriundo de San Diego era propietario de un parque de atracciones itinerante. Viajó a México para comprobar si el rumor del monstruo de dos cabezas era cierto. Nadie en el lugar había oído hablar del monstruo y notaba cierta hostilidad en los habitantes. Al final con sobornos consiguió adentrarse en la mina.
Ciertamente existía, lo tenían en la mina, no como obrero, sino como rehén. Lo tenían allí encerrado para protegerse de las desgracias, se imaginaban los supersticiosos mineros que era hijo de Satán y que, por un golpe divino, lo tenían en su poder.
“…Pascual Piñon llevaba la otra cabeza de la misma forma que un minero lleva su lámpara en la frente. Así llevó toda su vida; como un minero de la mina de cobre lleva su lámpara en la oscuridad que él mismo ha elegido para vivir, de la misma forma la llevaba a través de la tremenda luz de la vida. Pero su lámpara no salía ninguna luz. Las fotos dicen otra cosa: por esa lámpara más bien se precipitaba la oscuridad que entraba en ella y en él.”
En la mina él llevaba un pañuelo a modo de turbante para tapar su pequeña cabeza de la visita de mineros curiosos. Al salir su pequeña cabeza empezó a existir y él le dio un nombre: María.
La cabeza de ella era más pequeña que la de él. Sus ojos eran lo que tenían más vida: pestañeaban constantemente a modo de mensajes telegráficos. Durante mucho tiempo se creyó que era muda. No podía emplear sonidos, no tenía pulmones, laringe ni cuerdas vocales. Pero sí lengua y una fila de dientes muy pequeños y curiosamente muy blancos y muy hermosos, del tamaño de granos de arroz.
Piñon dijo en una ocasión:
“Ella no es muda. Además ella es un ser humano. La puedo oír, pero soy el único que puede hacerlo. Ella sólo existe a través de mí.”
Cuando María se enfadaba empleaba un canto “malicioso” a modo de tortura que le hacía enloquecer. Lo empleó con fuerza una vez cuando Piñon se enamoró de una trabajadora del circo y planearon escapar y casarse. Al final acabó mal, él enloquecido por el canto “malicioso” abandonó a su amante e intentó suicidarse ahogándose en el río.
La pequeña María sólo lloró tres veces en su vida. Cuando salió de la mina, cuando se salvaron del suicidio y la última vez durante los ocho minutos que vivió después de la muerte de Pascual Piñon. Los únicos que estuvo realmente sola en el mundo.
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Posteado por Sinuhé
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Fuentes:
wikipedia.net
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