RENACER CULTIRAL

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domingo, 17 de diciembre de 2017

La muerte de Fadul en la UASD en 1968

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Familiares de José María Fadul, el estudiante muerto en la UASD, mientras conversaban con el coronel Francisco Medina Sánchez.
Dentro de seis meses se conmemora el 50 aniversario de la muerte a tiros del bachiller José María Fadul y Fadul, ocurrida durante la mañana del viernes 21 de junio de 1968 en el recinto principal de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la cual fue un triste y doloroso episodio que sirvió de reflexión y moderación a posteriori, evitando que se repitiera lo que fue un ejemplo nefasto de intolerancia irracional que puso en peligro la existencia misma del alto centro de estudios como ente organizado en base a un ordenamiento democrático forjado por el Movimiento Renovador en 1965, para dar impulso a la libertad de cátedra y de conciencia en un contexto democrático con cogobierno, pluralidad de  ideas y el reinado de la convivencia pacífica como hábitat natural y valor esencial del desarrollo docente e institucional.
Ese viernes sangriento de junio del 68 se impuso la pasión política dentro del campus universitario, regida por la tozudez  e intransigencia ideológica de la dirigencia estudiantil; lo cual impidió una solución por la vía del diálogo a  la constante riña grupal que desde hacía largo tiempo venía dañando la buena imagen de la UASD.
Se perdió de vista que el debate civilizado era el medio ideal para esquivar el acto criminal que cercenó la vida útil de un alumno del Colegio Universitario, de 27 años, natural de Santiago de los Caballeros y nacido en el seno de una buena familia de libaneses formada por los señores José María Fadul y Ana Mercedes Fadul.
Este suceso trágico, además de conmover la opinión pública, generó mucha alarma en la clase política nacional, en gran medida r por este arrebato demencial de sus dirigentes estudiantiles, que inesperadamente habían hecho de la UASD una zona de hostilidad creciente donde por varios días se había impuesto la anarquía, manchando de sangre sus calles con esta muerte y los heridos, que eran los jóvenes Oliver Daniel Méndez Guzmán, Miguel Reyes Santana, Danilo Gutiérrez Santiago, Harmodio Rafael Jiménez y Belarminio Benito Fernández, un antiguo secretario general de la Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER), que estaba haciendo causa común con los universitarios militantes de la Juventud Comunista.
Lo más lamentable de todo era saber que el  joven fallecido no tenía parte en ese conflicto, pues no pertenecía a ninguno de los grupos enfrentados, y ni siquiera se le podía considerar un militante político, aunque se apreciara su simpatía por la línea perredeísta, por el liderazgo de Juan Bosch y el crecimiento del Frente Universitario Socialista Democrático (FUSD), dirigido en la época por el bachiller Abraham Bautista Alcántara.
La comisión universitaria que investigó este suceso, integrada por los doctores Héctor Cabral Ortega, José Joaquín Bidó Medina y Carlos Temístocles Roa, determinó que Fadul fue alcanzado por una bala en un momento en que pretendía huir del recinto académico, evadiendo la reyerta que apenas se iniciaba; es decir, unos minutos después de que saliera del Colegio Universitario y se internara en el  jardín trasero de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, corriendo en dirección oeste-este hacia el campo deportivo de la UASD, buscando la calle Juan Sánchez Ramírez, y oyendo el ruido  del primer disparo en la cercanía del edificio del CU, donde el joven Leo Mercedes, dirigente del Bloque Revolucionario Universitario Cristiano (BRUC) -subido en un tanque- arengaba a sus parciales, pidiendo “¡Muerte a los traidores! ¡Muerte a los anarquistas!”, y era repostado por otro grupo que muy cerca de él voceaba: “¡Muerte a los revisionistas!”.
TESTIGOS
TESTIGOS;
Los testigos entrevistados fueron los bachilleres Rafael Estévez Rochet, Ana Medina, Carlitos Pimentel Rivera, Griselda Casado, Juan José Matos Rivera (Pachón), Leonardo Mercedes Matos, Emilio Vargas (Milo), Juan Santiago Medina Núñez, Santiago Rivera, Aquiles Christopher, Miguel Salvador Cocco Guerrero, Manuel Polanco, y el mensajero de la  Facultad de Ingeniería, Cristino Castro Acosta, quienes -algunos de ellos- vieron que Fadul no se atemorizó al escuchar el estruendo de la bala; pues apresuró su salida del lugar afanado en no verse involucrado en la confrontación grupal, llegando hasta el estadio de futbol posiblemente herido, según la versión del bachiller brucista Estévez Rochet, quien fuera la última persona en verlo con vida
Los protagonistas de esta contienda bélica eran, de un lado,  los grupos Fragua y JC; y de otro,  el BRUC, junto a un comité universitario afiliado al Partido Comunista Dominicano (PCD), que tomó el nombre del líder estudiantil cubano Julio Antonio Mella, CUJAM.
El día anterior al suceso descrito, se originó  el primer altercado de consideración en el curso de una asamblea que celebraba la Asociación de Estudiantes de Medicina en el paraninfo “Doctor Defilló” de la Facultad de Ciencias Médicas; pues de acuerdo al informe de la comisión investigadora, se produjo un gran alboroto mientras hablaba el bachiller Francisco Báez Avalo, porque se le quería arrebatar la palabra y cederle su turno al estudiante Julio Ravelo Astacio, miembro del Consejo Universitario, contrariando la voluntad de la mayoría de los asistentes.
Esa situación motivó una prolongada discusión entre Ravelo Astacio y los bachilleres Simón Bolívar Santos y Francisco Báez Avalo, y a seguidas una parte de los presentes  abandonó la actividad, yéndose hasta la terraza de dicha facultad a improvisar otra asamblea paralela, en la cual Ravelo Astacio fungiría de orador principal.
Aunque en medio del movimiento, recibiría un empujón del bachiller Arístides Martínez, que transformaría el acto en una riña a sillazos, que fue observada por los bachilleres Salvador Uribe Montás, Rubén Corona, Roberto Féliz y José María Valverde Sanlley (alias Llía).
Un poco después los grupos rivales participaron en un intercambio de consignas que hizo resurgir el estallido de la violencia, pero trasladada ahora a la Facultad de Ciencias Jurídicas, donde la coalición de dirigentes fragüeros y pacoredistas expulsó hacia la calle al bachiller Luis Ernesto Brea Bolívar, fundador del BRUC, a quien golpearon y produjeron  laceraciones en sus rodillas mientras era arrastrado por la  vía llamada Enrique Lithgow Ceara, en el tramo comprendido entre la avenida Alma Máter y el antiguo Instituto de Oncología.
Esa misma tarde fue acusado de revisionista, maltratado y sacado por un brazo de la Facultad de Humanidades, el destacado profesor Alberto Malagón, en el momento en que estaba junto a la profesora Yvelisse Prats-Ramírez conversando con el joven estudiante de economía Porfirio García Fernández, quien fue rudamente atacado por el joven pacoredista Alfredo Toussaint, quien lo dominó fácilmente aplicándole llaves y técnicas de lucha libre.
REYERTA
El momento de mayor peligro antes de la ocurrencia de la muerte de Fadul, se produjo luego de una pedrea intergrupal, cuando varios estudiantes del BRUC que caminaban desde la Facultad de Medicina rumbo al edificio del Alma Máter, fueron alcanzados por sus rivales de la JC y Fragua, llegando al local de la Federación de Estudiantes Dominicanos, teniendo la obligación de encerrarse en una habitación del mismo para evitar ser alcanzados por los furibundos perseguidores.
Esos brucistas eran Miguel Ramón Caraballo, Humberto Rimoli, José Nanúm y Salvador Hernández, quienes se salvaron de ser apaleados gracias a la puntual aparición del secretario general de la UASD, doctor Carlos Temístocles Roa, junto al profesor Frank Guerrero y los bachilleres  José Chino Bujosa Mieses, Guaroa Ubiñas Renville, Francisco Báez Avalo y Arístides Martínez, quienes se colocaron en la puerta de la FED para impedir  la entrada de los airados perseguidores y proteger así a  algunos de los asediados que mostraban heridas en  sus cuerpos y que hubo que subirlos en ascensor a curarlos en el salón de reuniones del Consejo Universitario, aprovechando el  descuido de quienes se esforzaban en detenerlos, que se habían desplazado a otra área por donde casualmente habían visto pasar al joven abogado comunista doctor  Antonio Isa Conde, a quien alcanzaron, embistieron y echaron violentamente del  recinto académico, enfrentando la resistencia que les hizo su amigo y compañero, el exdirigente del BRUC y estudiante de quinto año de la carrera de Derecho bachiller Julio Samuel Sierra Gómez (Jimmy), a quien golpearon en su espalda y en la cabeza.
Se debe saber que el informe de la comisión investigadora fue remitido por el Consejo Universitario al Procurador General de la República, licenciado Carlos Rafael Goico Morales, en el curso de una reunión celebrada en su despacho, en fecha 17 de julio, donde éste manifestó que se haría una sumaria del asunto, en función de las leyes vigentes en el país y que dicha documentación sería la base de la actuación del fiscal del Distrito, doctor Rafael Ravelo Miquís, quien ya había iniciado las indagatorias oficiales, autorizando a la Policía el apresamiento de 12 personas implicadas en los sucesos de los días 20 y 21 de junio; entre los cuales figuraban los hermanos Luis Enrique y Walter Augusto Taylor Oliver, además del francomacorisano Andrés Ortega Castellanos, quienes extrañamente no eran mencionados en el informe de la comisión de la UASD como participantes en los actos de violencia, ni como portadores de armas de fuego, por lo cual, cuando el rector Aybar Nicolás se enteró de su detención, procedió a pedirle al procurador general Goico Morales que dispusiera en su favor una orden de libertad.
La verdad era que el informe voluminoso de la comisión universitaria no estableció responsabilidad alguna en la muerte del joven Fadul, limitándose a describir en término general la confrontación grupal,  y  refiriendo que en las hostilidades se usaron ametralladoras, fusiles M-1, granadas, pistolas y revólveres, detonándose incluso un arma explosiva en la explanada del Alma Máter, próximo a las oficinas de la Dirección del Registro Universitario, aunque no se pudo establecer quién la había manipulado, pese a que fueron interrogados sobre ese asunto el señor Eligio Reyes Cedeño, auxiliar especial del Departamento de Suministros de la UASD y el bachiller Emilio Vargas (Milo), quienes  sólo describieron el aspecto físico de quien produjo la explosión.
Este informe de 26 páginas dejó insatisfecho a los familiares de Fadul, quienes amenazaron con demandar a las autoridades universitarias ante la justicia ordinaria por no señalar los culpables de la muerte de su pariente y de las lesiones sufridas por los siete estudiantes heridos; y por no ofrecer el menor indicio sobre quiénes tuvieron responsabilidad directa en la balacera y el derramamiento de sangre en la UASD.
Pero finalmente mostraron cierta conformidad con las diligencias realizadas sobre el terreno, ya que por lo menos se logró determinar cómo ocurrieron los hechos, aunque faltando desde luego una información precisa de las culpas individuales establecidas con un criterio serio.
No obstante, de las conclusiones de la comisión invesitgadora, surgió la decisión del Consejo Universitario expulsando de manera definitiva como estudiantes de la UASD a varios reincidentes que estaban excluidos de la docencia desde el sábado 27 de mayo de 1967, por estar involucrados en el desorden del izamiento de la primera bandera roja dentro del recinto docente, durante la gestión del rector Julio César Castaños Espaillat. Eran los casos de los bachilleres Salvador Uribe y Leopoldo Licairac.
Igualmente, el Consejo Universitario dispuso varias suspensiones y amonestaciones que afectaron al joven sociólogo Juan José Matos Rivera, alias Pachón, y a los bachilleres Francisco Báez Avalo, Emilio Vargas (Milo), Ramón Chahede, Santiago Rivera, Miguel Reyes Santana, Rafael Estévez Rochet, Daniel Oliver Méndez Guzmán, Leonardo Mercedes Matos, Arístides Martínez, Julio Ravelo Astacio y Rubén Corona.
Por último vale señalar que una fotografía publicada en la edición del Listín Diario de fecha 21 de junio de 1968, muestra con claridad el papel protagónico en los incidentes descritos de los  jóvenes pacoredistas Alfredo Toussaint, Leopoldo Grullón, Basilio Peláez, Leopoldo Licairac y Salvador Uribe Montás, quienes se convirtieron en relevistas de sus transitorios amigos de Fragua, al asumir como propia la rivalidad imperecedera que éstos sostenían desde 1961 con los dirigentes del BRUC por el control de la FED y de los organismos de cogobierno universitario.
RIVALIDAD
Pues es bueno que se sepa que esa rivalidad entre Fragua y el BRUC venía de lejos; era la continuidad de los choques grupales iniciados en la época de vigencia de los dirigentes Asdrúbal Domínguez Guerrero, Cayetano Rodríguez del Prado, Amín Abel Hasbún, Alexis Licairac Díaz, Emma Tavárez Justo y Guaroa Ubiñas Renville, de Fragua; así como de Bernardo Augusto Defilló Martínez, José Joaquín Puello Herrera, Carlitos Pimentel Rivera, Miguel Salvador Cocco Guerrero y Leonardo Mercedes Matos, del BRUC.
Era el antagonismo crecido el 26 de enero de 1963, cuando Cayetano Rodríguez del Prado, líder de Fragua, encabezó una asamblea estudiantil que desconoció la directiva legal de la FED, surgida de un proceso eleccionario celebrado el domingo 2 de diciembre anterior, intentado despojar del cargo de la secretaría general al bachiller Defilló Martínez, para imponer una FED paralela dirigida por el bachiller Antonio Lockward Artiles, y ejecutar de esa manera el  denominado “Plan Cayetano”, con el que se quiso sacar a los trujillistas de la UASD.
Esa actitud multiplicó las viejas diferencias grupales entre brucistas y fragüeros, y dio pie para que un poco más tarde, el BRUC hiciera un tanto igual, aprovechándose de una división interna dentro de Fragua, originada por el nacimiento del Comité Universitario Julio Antonio Mella en 1967, para establecer una alianza con el PCD en 1969, postulando a  la bella estudiante de Derecho Emma Tavárez Justo como candidata para presidir la FED, obteniendo una votación superior a la de sus rivales, aunque finalmente fueron vencidos por el liderazgo emergente del bachiller Hatuey De Camps Jiménez, el candidato del FUSD y del partido blanco
Por último queremos reiterar que la FED durante este doloroso episodio de la muerte de Fadul tenía un comité ejecutivo integrado por Guaroa Ubiñas Renville, secretario general; Basilio Peláez, vicesecretario general; Rafael Mena, secretario de asuntos nacionales;  Diómedes Mercedes, de organización; José Bujosa Mieses, de bienestar estudiantil;  Ramón B. Castillo, de asuntos obreros y campesinos; Pedro Caro, de asuntos internacionales, Arístides Martínez, secretario de finanzas; Héctor Montero De Oleo, de actas y archivo, y Abraham Bautista Alcántara, secretario de Prensa y Propaganda.
sebastian_delpilar@yahoo.com
jpm
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Simón Bolívar, el libertador de América


bolivar. El héroe de un continente

El héroe de un continente

Simón Bolívar lideró durante veinte años la lucha para lograr la independencia de BoliviaColombiaEcuadorPerú y Venezuela. El retrato le muestra vestido con uniforme de genera

"No descansaré hasta romper las cadenas del dominio español en América", juró en su juventud el caudillo venezolano que desde 1812 encabezó la lucha por la independencia de la América española

bolivar medallon. La Orden de los Libertadores

La Orden de los Libertadores

Fue instituida por Bolívar en 1813 para premiar a los héroes de la patria. En 1880 se transformó en la Orden del Libertador, pero con el mismo objetivo; abajo, a la derecha, una medalla de Gran Oficial
Foto: AISA

A Bolívar no se le puede ver por encima del hombro, ni como general, ni como estadista, ni como escritor, ni como legislador, ni como tribuno. Bolívar es uno de los más complejos y hermosos especímenes de Humanidad", afirmó el escritor y político venezolano Rufino Blanco Fombona en 1920; y quizás ésta sea una de las definiciones más agudas del Libertador, porque revela que no se trata de un mesías ni de un semidiós homérico, sino de un ser humano de vida muy compleja y, por eso mismo, hermosa para ser estudiada. Su existencia estuvo marcada por múltiples dificultades que lo condujeron al destino que conocemos. Desde luego, hay algo de hagiografía en el comentario de Blanco Fombona, pero cuando se trata de Bolívar es difícil encontrar un comentario que no esté teñido por alguna pasión, amiga o enemiga.
bolivar cartagena. La ciudad heroica

La ciudad heroica

En 1815, Bolívar proclamó a Cartagena de Indias "Ciudad Heroica" por su valentía en el sitio a que fue sometida por los españoles. Simón Bolívar se trasladó allí en 1812, desde donde escribió el primero de sus grandes documentos políticos, el Manifiesto de Cartagena. En la imagen, iglesia de San Pedro Claver

Huérfano y rebelde

Simón Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco nació el 24 de julio de 1783 en Caracas. Sus padres pertenecían a dos importantes linajes caraqueños, los "amos del Valle", criollos descendientes de los fundadores de la ciudad y que ocuparon el escalón más alto de la pirámide social durante el período colonial. Todo parecía preparado para que Simón y sus hermanos administraran las cuantiosas propiedades de la familia, tal como había sucedido durante los dos siglos anteriores.
bolivar mapa. Un libertador para un continente

Un libertador para un continente

En este mapa de América latina se muestran los movimientos de Simón Bolívar por el continente (flechas granate) y los años en que cada uno de los países consiguió su independencia
Pero pronto la desgracia se cernió sobre él: cuando contaba tres años murió su padre; y a los nueve falleció su madre, que nunca le mostró demasiado cariño. Simón quedó al cuidado de su abuelo, Feliciano Palacios. “Huérfano, prometido a una riqueza considerable, heredero presunto de plantaciones extensas, esclavitudes y casas, no tuvo una infancia feliz ni una educación sistemática”, escribe otro de sus biógrafos, Arturo Uslar Pietri, a pesar de que su abuelo buscó los mejores maestros que ofrecía la pequeña ciudad.
Pero su carácter rebelde construyó con la desobediencia una barrera infranqueable. A los doce años se escapó de casa de Carlos Palacios, su tutor, y huyó a la de su hermana María Antonia. El pleito judicial por quién había de administrar su fortuna concluyó con el traslado forzado de Bolívar a casa de un maestro llamado Simón Rodríguez. Según el propio tutor del joven, el nuevo preceptor de Bolívar es “un sujeto de probidad y habilidad notoria, y estando destinado por su oficio a la enseñanza de los niños podrá más cómodamente proveer a la educación de éste, teniéndole siempre a su vista y en su propia casa, que es bastante cómoda y capaz”.
bolivar medalla. Medalla que conmemora la declaración de independencia de Estados Unidos en 1776, que alentó a los criollos de las colonias españolas a alzarse contra España

Medalla que conmemora la declaración de independencia de Estados Unidos en 1776, que alentó a los criollos de las colonias españolas a alzarse contra España

Caraqueño hijo de canarios, Francisco de Miranda se contagió desde joven del espíritu revolucionario de la época. Participó en la guerra de Independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa. Desde 1790 había ya imaginado un proyecto de independencia para la América española: se trataba de crear un Estado continental independiente, llamado Colombia, gobernado por dos presidentes con el título de "incas" y con dos cámaras representativas; la capital se situaría en Panamá. Simón Bolívar se inspiró en este programa y secundó a Miranda en su expedición de 1810. Pero censuró su actuación como general y fue uno de los que lo entregó a los españoles. La historia, sin embargo, recuerda a Miranda como el Precursor
por fortuna, Simón Rodríguez, expósito, autodidacta y que había sido nombrado maestro por el cabildo de Caracas en la escuela de primeras letras para niños, resultó ser el profesor más adecuado para el joven Bolívar. Rodríguez entendió que su pupilo necesitaba un tratamiento diferente, pues su curiosidad, mezclada con el ambiente escaso de afecto en el que estaba creciendo, deformaban su carácter. Sea porque Rodríguez ya aplicaba su propio y original modelo pedagógico, sea porque el niño fue forzado a ello, la relación acabó dando sus frutos. Bolívar llegó a decir que su maestro “enseñaba divirtiendo” pero la estrategia de Rodríguez se puede resumir en la máxima “instruir no es educar”.
bolivar moneda. Medalla en honor del Libertador Simón Bolívar. Congreso de Colombia. 1825.

Medalla en honor del Libertador Simón Bolívar. Congreso de Colombia. 1825.

En 1819, Bolívar proclama en Angosturala Gran Colombia y derrota al realista Pablo Morillo en Boyacá. Dos años más tarde, su victoria en Carabobo asegura la independencia de Venezuela y en 1922, junto con Sucre, libera a Ecuador, que queda incorporado a la Gran Colombia. 
En 1799, cuando murió su abuelo, Bolívar fue enviado a estudiar a Madrid. En Veracruz escribió a su tío Pedro Palacios y Sojo, con la dudosa certeza del que aún no conoce bien la ortografía: “Usted no estrañe la mala letra pues ya lo hago medianamente pues estoy fatigado del mobimiento del coche en que hacabo de llegar, y por ser muy a la ligera la he puesto muy mala y me ocurren todas las espesies de un golpe”. Al llegar a Madrid se alojó en casa del marqués de Ustáriz, en la calle de Atocha, y tuvo la educación que todo joven de su clase debía recibir: lenguas extranjeras, danza, matemáticas, equitación, historia
bolivar miranda. Francisco de Miranda

Francisco de Miranda

En 1812 fue designado generalísimo y dictador de la Venezuela independiente, pero se rindió unos meses después. En la imagen se le puede ver en un retrato de juventud. Museo Nacional, Bogotá
La muerte de su esposa fue, quizás, el primero de los acontecimientos que orientaron su destino de forma muy distinta a la que había planeado
En Madrid conoció a una joven, María Teresa Rodríguez del Toro, de quien se enamoró perdidamente. Pese a la inicial oposición del padre, en 1802 se casó con ella y regresó a Venezuela dispuesto a atender sus haciendas; pero, apenas ocho meses después, María Teresa murió en Caracas de una violenta fiebre, incapaz de soportar el clima del trópico. Éste fue, quizás, el primero de los acontecimientos que orientaron su destino de forma muy distinta a la que había planeado.
bolivar batalla. Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. Óleo por José Espinosa

Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. Óleo por José Espinosa

La epopeya emancipadora de Bolívar tuvo un reverso menos positivo: el enorme sufrimiento de la población civil. Se ha calculado que en Venezuela perecieron durante la guerra 300.000 personas, lo que equivale a un tercio de sus habitante


Un compromiso ineludible

Arrasado por la pena, volvió a España, pero, presa de dolorosos recuerdos, enseguida se estableció en París, donde vivió una existencia disipada y durante la cual hizo uso holgado de su fortuna. Sin embargo, los días derrochadores de Bolívar en Francia se truncaron repentinamente cuando supo que su antiguo y querido maestro caraqueño estaba en París. Simón Rodríguez le dijo que estaba desperdiciando su vida y lo convenció para que estudiara las obras fundamentales de la literatura de la época, especialmente a Montesquieu, Rousseau, Voltaire y los enciclopedistas. Le propuso recorrer Italia para recuperar la estabilidad emocional, viaje que daría lugar a dos episodios que cambiaron de nuevo el cariz de la vida de Bolívar.
El primero, en Miláncuando pudo ver de cerca a Napoleón Bonaparte, su admirado héroe, ahora rey de Italia (a quien, sin embargo, criticó duramente cuando se coronó emperador en París en 1804; él y su maestro permanecieron en la habitación ese día); y el segundo, quizá levemente idealizado en el relato que dejó Rodríguez, el conocido como Juramento del monte Sacro, cuando Bolívar, arrodillado en el Aventino de Roma, proclamó: “No daré descanso a mi brazo ni a mi espada hasta el día en que hayamos roto las cadenas del dominio español que nos oprime”.
bolivar manuelita. Manuela Sáenz, fiel compañera

Manuela Sáenz, fiel compañera

Manuelita, la última compañera del Libertador
De las amantes que tuvo Bolívar, Manuela Sáenz, "Manuelita", fue la que más honda huella dejó en él. En sus cartas, impregnadas del romanticismo de la época, escribía: "Todo es amor en ti. Yo también me ocupo de esta ardiente fiebre que nos devora como a dos niños". También compartieron ideales. Una noche de 1828, en Bogotá, Manuelita frustró un atentado contra su amante interponiéndose entre los asesinos y Bolívar, que logró escapar por una ventana. Por esta valerosa acción, el propio Bolívar comenzó a llamarla "la libertadora del Libertador". 
Los siguientes veinte años fueron los que le dieron brillo militar y político, al hilo de los acontecimientos que jalonaron el proceso de independencia de América del Sur
De aquí en adelante, su vida tomó un rumbo definitivo; los siguientes veinte años fueron los que le dieron brillo militar y político, al hilo de los acontecimientos que jalonaron el proceso de independencia de América del Sur. En 1806, Francisco de Miranda, el Precursor, invadió infructuosamente Coro, cerca de la costa venezolana; la aventura no tuvo éxito, pero llenó de esperanza a Bolívar, que retornó entonces a América. Por otra parte, en 1808, Napoleón colocó a su hermano José en el trono de España y provocó una guerra que convulsionaría la Península hasta 1814; la usurpación tuvo un agudo efecto en las colonias americanas y, entre otros muchos, produjo el movimiento secesionista de 1810 en Caracas, que desembocó en la firma del Acta de la Independencia al año siguiente. Fue entonces cuando comenzó la vida pública de Bolívar; desde la Sociedad Patriótica de Caracas se distinguió por sus ardientes llamamientos a la independencia, y enseguida se integró, con el grado de coronel, en el ejército que al mando de Francisco de Miranda debía defender a la república de la reacción española.bolivar catedral. Bolívar en Quito

Bolívar en Quito

En 1822, Bolívar marchó a Ecuador, liberado por Sucre, y en la capital, Quito, conoció a la que sería su amante: Manuela Sáenz. La imagen muestra la catedral quiteña

El fracaso de dos repúblicas

La Primera República, la “patria boba”, no duró más de dos años: el ejército español, mejor preparado que el venezolano, pronto impuso su ley. El propio Bolívar cometió un gravísimo error al dejar a merced del enemigo la munición y las armas en la plaza de Puerto Cabello, tras lo cual a Miranda no le quedó más remedio que capitular para evitar un innecesario derramamiento de sangre. Bolívar, abatido, escribió a su general: “Después de haber agotado todos mis esfuerzos físicos y morales, ¿con qué valor me atreveré a tomar la pluma para escribir a usted habiéndose perdido en mis manos la plaza de Puerto Cabello? Mi corazón se halla destrozado con este golpe aún más que el de la provincia”.
Bolívar sacó de este fracaso una lección que le sería muy útil en los siguientes quince años: el liderazgo lo es todo
Miranda negoció con el comandante del ejército español, Domingo de Monteverde, los términos de la capitulación. El Precursor aceptó las duras condiciones de la rendición porque no le quedaba otra salida, pero sus compañeros lo consideraron un traidor. La admiración por el viejo general empezó a apagarse y el 31 de julio de 1812, por razones que aún no están del todo claras, Miranda fue entregado a los españoles, que desde hacía treinta años aguardaban una ocasión para prenderlo. ¿Se deshicieron de Miranda los “mantuanos" (la aristocracia criolla) por desprecio o para salvar la vida? El propio Bolívar participó en la detención de Miranda, y nunca se arrepentiría de esta acción. Miranda murió en la prisión gaditana de La Carraca, en 1816, y Bolívar sacó de este fracaso una lección que le sería muy útil en los siguientes quince años: el liderazgo lo es todo.

Se suceden las victorias

Bolívar decidió continuar tras el sueño independentista. En agosto de 1812 escapó a Curaçao y en octubre se trasladó a Cartagena de Indias. Su intención era liberar Nueva Granada al mismo tiempo que VenezuelaEscribió entonces el primero de sus grandes documentos políticos, el Manifiesto de Cartagena, en el que planteaba la reconquista de Caracas como paso fundamental para la independencia de todo el continente, que configuraría un nuevo Estado llamado Colombia.
A continuación, Bolívar protagonizó una de las hazañas militares más asombrosas de la historia: la “Campaña admirable”, origen de la Segunda República venezolana. Partió el 14 de mayo de 1813; con movimientos rápidos y acciones arriesgadas (él y su ejército cruzaron las escarpadas cumbres de los Andes venezolanos a caballo) desplegó sus condiciones de líder militar. Dos meses después lanzó la proclama de “Guerra a muerte” en Trujillo, con la intención de dar un giro nacional a la guerra: “¡Españoles y canarios! Contad con la muerte aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. ¡Americanos! Contad con la vida aun cuando seáis culpables". Tras varias batallas victoriosas (Cúcuta, Niquitao, Los Horcones), el ejército patriota tomó Valencia, San Carlos y La Victoria, y en agosto de 1813 entró triunfalmente en Caracas.bolivar jose francisco. José Francisco de San Martín

José Francisco de San Martín

Tras liberar Chile y tomar Lima en 1821, el libertador argentino cedió el protagonismo a Bolívar en Guayaquil, en 1822. Arriba, el general San Martín en un óleo del siglo XIX.
Bolívar era el capitán general de los Ejércitos de Nueva Granada y Venezuela, y la Municipalidad le concedió el título de Libertador y el cargo de capitán general, equivalente a general en jefe. Sin embargo, tras las celebraciones, a Bolívar lo aguardaban la indisciplina y las luchas intestinas. Debía imponer su autoridad (a veces con dureza) si no quería que toda la empresa fracasase. También tuvo que enfrentarse a una temible coalición de enemigos de la independencia: los llaneros, bandas de guerrilleros al mando del asturiano José Tomás Boves, temido por el ensañamiento contra sus enemigos, y el ejército regular español, reforzado tras la llegada de un nuevo capitán general, Cagigal. El ejército patriota, hostigado por todas partes, se vio obligado a emigrar al oriente del país con casi toda la población de Caracas. Era el fin de la Segunda República.
Bolívar viajó a Bogotá y a Cartagena. De allí partió a Kingston, donde escribiría la célebre Carta de Jamaica en la que, según Uslar Pietri, “describió el más completo y deslumbrante panorama de la situación y del futuro del continente”. Se embarcó luego hacia Haití donde conoció al presidente haitiano Pétion, que le ofreció generosa ayuda. Pese a la derrota y los recelos de los otros líderes, insistió en permanecer como jefe supremo del ejército, y con el apoyo decisivo de algunos generales (José Antonio Páez en los Llanos, Manuel Piar en Guayana) logró dar nuevo impulso a la lucha. De este modo, en 1817, después de desembarcar en isla Margarita, tomó Guayana, convirtiéndola en una inexpugnable base de operaciones de fácil comunicación con el interior y con el exterior a través del río Orinoco. Fundó el primer periódico, el Correo del Orinoco, y convocó en 1819 un congreso en la población de Angostura, donde pronunció el más importante de sus mensajes políticos: el Discurso de Angostura.
Al frente de un ejército de unos 3.000 hombres, repitió la hazaña de 1813 y atravesó en plena temporada de lluvias las cumbres de los Andes
A continuación, Bolívar organizó una de sus campañas más célebres: la liberación de Nueva Granada (la actual Colombia). Al frente de un ejército de unos 3.000 hombres, repitió la hazaña de 1813 y atravesó en plena temporada de lluvias las cumbres de los Andes; así sorprendió al ejército español dirigido por el brigadier José María Barreiro, al que venció en la batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. De vuelta a Angostura, Bolívar logró que se aprobara la constitución de la República de Colombia (o Gran Colombia), que integraba las actuales Venezuela y Colombia. Venezuela, sin embargo, seguía en manos españolas.
La instauración de un régimen liberal en España en 1820 permitió el inicio de una fase de negociaciones en la que se plantearon fórmulas intermedias entre la soberanía española y la independencia. Pero Bolívar no aceptó ninguna de ellas. En junio de 1821, la victoria de los independentistas en la llanura de Carabobo, frente a Caracas, selló la independencia de Venezuela. La contienda fue fuente inagotable de gestas heroicas, como la muerte de Pedro Camejo, el “Negro Primero”, un valeroso combatiente que no expiró hasta que se despidió de su general, Páez. El congreso de Cúcuta eligió a Bolívar presidente de Colombia y le otorgó amplios poderes ejecutivos, que ratificaban su modelo de un Estado centralizado que evitara por igual los extremos de la monarquía y de la anarquía democrática.

La derrota de España

Bolívar persistió en su empeño de ampliar el territorio de la República recién fundada. El siguiente paso fue Ecuador. En 1822, durante su marcha hacia Quito derrotó a las tropas hispánicas en Bomboná, aunque a costa de muchas bajas que lo detuvieron hasta que pudo recibir refuerzos. Mientras, uno de sus generales más queridos, Antonio José de Sucre, al que llamó “el Abel de América”, consiguió una victoria aplastante en las faldas del volcán Pichincha, con la que liberó el virreinato del Perú, que Bolívar anexionó a Guayaquil. En el sur, José Francisco de San Martín, que se había enfrentado con éxito a los españoles en Argentina y Chile, se había declarado “Protector del Perú” con la intención, semejante a la de Bolívar, de llevar la independencia a todo el continente. Tras la liberación de Chile, y apoyado por la flota del aventurero inglés lord Cochrane, San Martín desembarcó en Lima y estableció el Protectorado, ante el recelo de la opinión pública conservadora de la ciudad.
Doce años de luchas permitieron a Bolívar y al ejército patriota que logró concentrar expulsar definitivamente a las tropas de Fernando VII de América del Sur
El empuje evidente del ejército libertador de Bolívar forzó la conferencia entre ambos líderes en Guayaquil, el 27 de julio de 1822. Como consecuencia, San Martín dejó el camino libre al Libertador quien, sin embargo, tendría que esperar varios meses para entrar en el país a continuar su guerra de liberación (y, cómo no, conquista). En 1824, Bolívar derrotó al general español José de Canterac en Junín, curioso combate que se libró solamente con el sable y la lanza, pues cuando Bolívar quiso enviar a los granaderos la contienda ya había terminado y el ejército español se había replegado hacia Cuzco. Sucre, por su parte, venció al ejército del último virrey peruano, José de la Serna, conde de los Andes, en Ayacucho, a finales de 1824. Con ello se cerró el ciclo de batallas y la guerra de independencia se dio por concluida. Doce años de luchas permitieron a Bolívar y al ejército patriota que logró concentrar expulsar definitivamente a las tropas de Fernando VII de América del Sur. España no sería nunca más dueña de territorio continental, y antes de acabar el siglo perdió también las posesiones insulares de Cuba y Puerto Rico.

El final de un sueño

La guerra había terminado, pero la intriga política no había hecho más que empezar. Bolívar se encontraba en el pináculo de su carrera y brillaba como el Libertador de todo un continente. La Gran Colombia que presidía agrupaba un vasto espacio en la mitad norte de América del Sur, los actuales estados de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá; Perú y Bolivia, liberados por él mismo y por Sucre, se mantenían en su órbita. Pero Bolívar iba incluso más allá. En 1818 soñaba: “La América unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones y la madre de las repúblicas". Ya presidente de Colombia, imaginaba una “liga americana” que uniría su república con los demás estados hispano-americanos independientes (México, Perú, Chile y Argentina) en una federación que tendría una presencia propia en la política internacional.
“La América unida, si el cielo nos concede este deseado voto, podrá llamarse la reina de las naciones y la madre de las repúblicas"
Pero pronto sus antiguos compañeros de lucha se convirtieron en enemigos: Páez se alejó de él, Santander no lo quería en Nueva Granada y Santa Cruz revocó la constitución bolivariana de Perú. Acusado de ansias imperiales, en 1828 asumió la dictadura tras una conspiración en Bogotá que estuvo a punto de costarle la vida. Hastiado de las rencillas, las ambiciones y los crímenes políticos, frustrado porque había "arado en el mar”, en enero de 1830 convocó un congreso en el que presentó su dimisión irrevocable. En unos meses su república unificada se disolvió, dejando en su lugar una serie de países independientes gobernados por caudillos militares.
Los veinte años que había pasado recorriendo el continente a caballo habían minado la salud y los ánimos de aquel “hermoso espécimen de Humanidad" que dedicó su vida y su fortuna a llevar a cabo el juramento que hizo junto a su maestro al pie del monte Aventino. Falleció en Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830, completamente empobrecido, alejado de la vida pública, culpado de un afán desmedido de poder, perseguido con saña por sus envidiosos enemigos. El último deseo de su testamento político revela de qué calibre fue la bravura que lo guió incluso a las puertas de la muerte, la máxima dificultad: “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”.

Una guerre devastadora

La epopeya emancipadora de Bolívar tuvo un reverso menos positivo: el enorme sufrimiento de la población civil. Se ha calculado que en Venezuela perecieron durante la guerra 300.000 personas, lo que equivale a un tercio de sus habitantes.

Batallas y escaramuzas

Los ejércitos reclutados por Bolívar no pasaron de 2.000 o 3.000 hombres en cada campaña, pero mostraron una extraordinaria movilidad, como evidencia la campaña de liberación de Ecuador. A menudo las “batallas” se reducían a ataques por sorpresa que duraban apenas un par de horas y producían pocas bajas, como ocurrió en Boyacá. En la de Bomboná, en cambio, los patriotas sufrieron 1.300 bajas, la mitad del total.

Fusilamiento de prisioneros

Los combatientes capturados por cualquiera de los dos bandos a menudo eran fusilados en masa. El propio Bolívar, aplicando su consigna de “guerra a muerte”, ordenó en 1814 que se ejecutara a 866 realistas españoles capturados en La Guaira. En 1816, dentro de la campaña de represión española, 600 personas fueron ejecutadas en Bogotá. Esta práctica horrorizó a los voluntarios británicos que llegaron a Venezuela.

Saqueos y matanzas de civiles

La población civil venezolana sufrió en sus carnes el conflicto. En 1813 y 1814, Boves y los llaneros (guerrilleros de la región de los Llanos, muchos de los cuales eran indios y negros) aniquilaron poblaciones enteras, como Valencia, con métodos de horrible sadismo. El general español Pablo Morillo daba en 1817 a sus soldados la consigna de “quemar las ciudades, decapitar a los habitantes, asolar el país, no respetar sexo ni edad”.

Asesinatos y venganzas

Los atentados y asesinatos políticos estuvieron en el orden del día durante todo el proceso de independencia. Bolívar sufrió varios ataques; durante su estancia en Jamaica, un criado comprado por los españoles apuñaló a un amigo de Bolívar mientras dormía creyendo que era él. Sucre fue asesinado en una emboscada en 1830. En este estilo, el propio Bolívar se deshizo de un rival, cuando en 1817 ordenó ejecutar a Piar por insubordinación.
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/simon-bolivar-libertador-america_12174/7

Posted: 17 Dec 2017 04:53 AM PST
Los diques monumentales L-M1 (izquierda) y L-M2 (derecha) dominando el puerto exterior de Lequeo. Foto: K. Xenikakis & S. Gesafidis

Nuevas excavaciones arqueológicas en la antigua ciudad de Corinto, en Grecia, han revelado evidencia de la ingeniería romana a gran escala. Lequeo era uno de de los dos puertos que conectaban la ciudad de la antigua Corinto con las redes comerciales mediterráneas.

Lequeo se encuentra en el golfo de Corinto, mientras que Céncreas se encuentra al otro lado del estrecho de Corinto en el mar Egeo. Estos dos puertos estratégicos convirtieron a Corinto en un lugar de gran poder en el período clásico, pero los romanos destruyeron la ciudad en el año 146 a.C. cuando conquistaron Grecia. Julio César reconstruyó la ciudad y sus puertos en el año 44 a.C. Ahora, las excavaciones realizadas por el Lechaion Harbor Project han revelado la impresionante ingeniería del Imperio Romano.


La colonia corintia de César se convirtió en uno de los puertos más importantes del Mediterráneo oriental. Las naves llenaron Lequeo con productos internacionales y Corinto se hizo tan famoso por el lujo y el vicio, que un proverbio griego afirmó que “no todos pueden permitirse ir a Corinto”.
Sin embargo, mientras en las monedas antiguas se representa un formidable puerto con un gran faro, los restos visibles de Lequeo son escasos. Actualmente los visitantes de la costa pueden ver los cimientos de dos grandes estructuras que forman el puerto exterior, pero todo el resto está enterrado bajo siglos de sedimentos. Las excavaciones recientes están empezando a revelar los secretos de este antiguo puerto.

Los arqueólogos subacuáticos Matej Školc y Alex Tourtas excavan el dique L-M2 en el puerto exterior. Foto: Spyros Kokkinakis & Bjorn Lovén / LHP 2017


El arqueólogo subacuático Matej Školc excava cuidadosamente la cimentación del dique L-M2. Foto: Vassilis Tsiairis / LHP 2017

El equipo encontró un puerto complejo que cambió con el tiempo. En el siglo I d.C., Lequeo tenía un gran puerto exterior de 40.000 metros cuadrados y un puerto interior de 24.500 metros cuadrados. Las cuencas y el acceso al puerto fueron delineados por grandes moles y muelles construidos con bloques de piedra de cinco toneladas cada uno, incluyendo un dique de 45 metros de longitud y 18 de ancho. Alguna vez Lequeo tuvo la gloria de una serie de edificios monumentales extraordinarios, como un faro que aparece representado en monedas y una estructura monumental en una isla en el medio de la cuenca interior.
Moneda corintia de época romana (177-192 d.C.) que muestra un faro. Foto: Münzkabinett der Staatlichen Museen zu Berlin Acc. 1852/955

El monumento a la isla sigue siendo un misterio, pero los arqueólogos especulan que podría ser un santuario religioso, la base de una gran estatua o una oficina de aduanas. Sin embargo la isla fue utilizada solo por un breve período. “El monumento a la isla fue destruido por un terremoto entre el 50 y el 125 d.C. Puede ser la primera evidencia del terremoto de alrededor del año 70 d.C., bajo el emperador Vespasiano, mencionado en fuentes literarias antiguas”, dice Guy Sanders (izquierda), quien previamente dirigió excavaciones en Corinto.

En el siglo VI dC, una nueva cuenca, que medía aproximadamente 40.000 metros cuadrados, tuvo que ser construida para servir al Corinto bizantino. El sedimento había llenado áreas de las cuencas más tempranas y un gran terremoto levantó el área alrededor de Lequeo en más de un metro.

Los restos del misterioso monumento situado en una isla en el centro de la dársena 3 del puerto de Lequeo. Foto: Spyros Kokkinakis & Bjorn Lovén / LHP 2017

Las estructuras de bloques de piedra son hazañas impresionantes de la ingeniería, pero el proyecto está revelando información sobre el proceso de construcción del puerto a través de cajones de madera y pilotes utilizados como cimientos. Los elementos de madera raramente sobreviven a lo largo de los siglos, pero los depósitos subterráneos están entre los pocos lugares donde se pueden conservar materiales orgánicos.

“Durante casi dos décadas he estado buscando el contexto arqueológico perfecto donde se conserva toda la materia orgánica que normalmente no se encuentra en la tierra”, dice el director del estudio, Bjørn Lovén (derecha).

Si bien se puede inferir mucho de los restos de piedra, el descubrimiento de elementos de madera proporciona más información sobre el antiguo proceso de ingeniería. La madera es el santo grial para los arqueólogos y algunos de los artefactos descubiertos en Lequeo están tan bien conservados que parecen haber sido cortados ayer. Además de la infraestructura de madera, el equipo excavó delicados objetos orgánicos que incluían semillas, huesos, parte de un polea de madera y pedazos de madera tallados.

Foto: Pilotes de madera.

Poste de madera de 2.000 años de antigüedad perfectamente conservado. Foto: Angeliki Zisi / LHP 2017

Los arqueólogos también están encontrando evidencia de la vida cotidiana en la antigua Corinto. Han encontrado cerámicas que transportaban bienes comerciales que se originaban en Italia, Túnez y Turquía. Los artículos marítimos, como anclas y anzuelos, hablan de la vida a lo largo de la costa.
El trabajo en Lequeo se encuentra en aguas poco profundas pero presenta varios desafíos significativos. Es un entorno marino altamente activo, que hace que las zanjas de excavación se llenen rápidamente con sedimentos de la acción de las olas. Durante la noche se pueden acumular varias toneladas de arena en las áreas de excavación.

Ancla encontrado durante la excavación del misterioso monumento en la isla. Foto: Vassilis Tsiairis / LHP 2017

El equipo está usando los métodos científicos más recientes para superar estos obstáculos. Los geoarqueólogos perforaron y usaron drones para mapear los cambios costeros en el área, lo que resultó en el sorprendente descubrimiento de una nueva cuenca portuaria. El estudio de sedimentos muestra cómo el puerto se sedimentó con el tiempo y qué áreas habrían sido accesibles en diferentes períodos. Ahora realizan un análisis de ADN para comprender el “paisaje genético” de los árboles, plantas y animales que habitaron la región hace 2.000 años. La información de estos diferentes métodos científicos algún día puede permitir una reconstitución de Lequeo en cada periodo.


El proyecto es una cooperación entre el Instituto Danés en Atenas, la Universidad de Copenhague y la Delegación de Antigüedades Subacuáticas del Ministerio de Cultura griego. Está dirigido por el Dr. Bjørn Lovén y el Dr. Dimitris Kourkoumelis, y por los subdirectores Paraskevi Micha y Panagiotis Athanasopoulos.

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