RENACER CULTIRAL

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Solo la cultura salva los pueblos.

martes, 21 de noviembre de 2017

Las casas reales

En la edificación que desde 1973 es museo, funcionó la Real Audiencia y el Palacio d los Gobernadores.

  • Las casas reales
    La fotografía pertenece al dibujo reproducido del único plano antiguo en el que se representan esquemáticamente las disposiciones de las Casas Reales, junto a las murallas de defensa; la misma fue tomada del libro Biografía de un Monumento, de Eugenio Pérez Montás. La construcción cuenta con dos edificios y una capilla que ya no existe.
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Mayra Pérez Castillo
mayra.perez@listindiario.com
Santo Domingo
En cada paso y pasaje a través de la Ciudad Colonial está la historia del Nuevo Mundo.  La parada en esta ocasión son los Palacios Reales desde donde se observa la primera capilla de la Urbe y en sus pasadizos y ventanales se deja sentir el poder de la corona, si el visitante se dispone a recrear los tiempos que se vivieron aquí.
Ana Yee de Cury, directora de este museo; y Aleida Alba, museógrafa del mismo, junto a la historiadora María Teresa Ruiz de Catrain conducen la caminata, mientras explican los sucesos ocurridos allí, los elementos albergados y demás detalles que conforman tan singular lugar.
Aquí funcionó la Real Audiencia y el Palacio de los Gobernadores, en el siglo XVI; desde  1809, con Louis Ferrand hasta Rafael Leonidas Trujillo, como palacio de gobierno, dice Yee de Cury; mientras que Ruiz de Catrain resalta: “Todo el que ejerció el poder, salvo los 22 años de la dominación haitiana, tuvo su despacho aquí”.
Historia
Inmediatamente comienzan los conflictos ocasionados por la insensatez de don Diego Colón durante su gestión en La Hispaniola (comportamiento que le costó perder la capitulación que por herencia le pertenecía), se inicia la construcción e instauración de la Real Audiencia, cuya orden sale de Fernando el Católico, que a la muerte de la reina Isabel decide no honrar las capitulaciones, las mismas que nombraron a Cristóbal Colón: Almirante, gobernador y juez de las tierras descubiertas. De este contexto nace  una gobernación dirigida por la monarquía, que se ejecutó en tal edificación, explica María Teresa Ruiz de Catrain.
Los acontecimientos políticos definen los monumentos, no al revés, resalta. Esta edificación da fe de ello, su estructura no podía ser menor a la del Alcázar de Colón, la importancia del asunto ameritó levantar un edificio a la altura de don Fernando en su momento y la de Carlos I, pues cuando los reyes hacían mención de estos palacios lo hacían con firme complacencia: Nuestras Casas Reales, comenta.
“En esta institución se escuchaban los  casos, en persona del oidor, quien desde su ventana, ubicada en el segundo nivel oía las múltiples voces procurando justicia de sus casos y decidía cuál de todos los conflictos ameritaba subir a la corte, para ser enjuiciados”, narra.
Importantes decisiones se tomaron en este lugar: Se escuchó la primera protesta contra el maltrato a los taínos; mana una  orden por la cual hoy hablamos español, nos traspasan la cultura occidental y se trae la educación, detalla.
Desde aquí se gobernaron los territorios conquistados y se administraron sus riquezas, en la Contaduría y Tesorería Real. En la actualidad se conserva la caja de caudales de tres llaves, es decir que solo tres personas tenían acceso a ellos, donde se guardaban los documentos y tesoros. En esta habitación también se conserva una “caja de caudales de hierro encontrada en la provincia de Azua, que corresponde a un modelo utilizado en el siglo XVIII” (Biografía de un Monumento, página 30).
Evidencias históricas
El visitante puede disfrutar de las recreaciones propias de la época. Al pasear por él resulta muy interesante hacer una pausa en zonas como las descritas a continuación:
El retrato de la primera planta que comunica sobre dos culturas y razas enfrentadas, cuyos personajes son el emperador Carlos V: con columnas,  las alas del águila bicéfala, la corona del emperador y el cortero degollado en el toisón de oro alemán con el que nombran al príncipe de Asturias futuro rey de España (Carlos I). Al otro extremo y de igual tamaño,  el cacique Enriquillo, primer rebelde de América,  descalzo con su espada en posición de descanso. “Esta alegoría hace referencia del primer acuerdo de paz en el Nuevo Mundo”, explica Ruiz de Catrain.
Además del salón de recepciones o Sala Real donde se festejaban las grandes celebraciones, entre ellas saraos con participación de máscaras durante los festejos de carnestolendas;  en la parte superior de sus paredes,  algunos de los escudos de la isla completa. La mirada hacia el techo encuentra un vestíbulo artesanado en caoba centenaria.
En el patio se observa la imponete escultura  del oidor don Alonso de Zuazo, elaborada en bronce.
En la plazoleta se encuentra réplica del Reloj del Sol, que en el siglo XVII estuvo en la cúspide de la casa. El cuadrante ubicado en la parte frontal fue construido por el gobernador Don Francisco Rubio y Peñaranda en el siglo XVIII, según el arquitecto Eugenio Pérez Montás, en su obra Biografía de un Monumento, 1979.
 
En 1973 el Palacio de las Casas Reales fue declarado museo por el expresidente Joaquín Balaguer, pero su inauguración no fue hasta tres años más tarde, la cual contó con la presencia de los reyes de España.
El edificio, reconstruido por Pérez Montás, cuenta con 22 salas en las que funcionaron varias instituciones, lo que explica que la parte de arriba sea con dioramas escala natural. La primera parte se ha dedicado para contar la historia del descubrimiento y temas de referencia sobre la época, entre estos la economía, evangelización, estado de España y de la isla durante  ese encuentro, dice Aleida Alba.
Caminando se encuentran las piezas de la colección Osorio, comprada por Rafael Leonidas Trujilo durante la Feria de la Paz y Confraternidad del Nuevo Mundo; réplicas de las tres carabelas: La Pinta, la Niña y la Santa María; una semblanza del  Almirante, un poco distante a las que comúnmente se está acostumbrado a observar; una copia de su testamento; los mapas con las rutas de los viajes de Cristóbal Colón y los instrumentos de navegación de tan importante época; un enorme trapiche en el que se exprimía la caña de azúcar durante el desarrollo de la industria azucarera como principal renglón productivo del país durante la colonia, instruye.
También como piezas originales de los taínos que habitaban las isla; el mapa de distribución de los cinco cacicazgos que encontró Colón en el territorio; la fundación de La Navidad en el primer viaje y La Isabela en el segundo, fortalezas y villas, rutas; panel de los primeros exploradores. Un fondo de baúl de contrabando  lleno de monedas; el mapa de las Devastaciones de Osorio; los tratados de acuerdos; molienda original y las ornas de papelón; las piezas utilizadas para la esclavitud: látigo, cadenas para los pies y manos y la pieza con la que se le marcaba la piel.
Al cruzar el primer patio del segundo edificio, se conserva la fuente de agua del Palacio de los Gobernadores; a su lado lo que se cree que fue un estanque, según Alba, aún está en investigación, en la habitación que le sigue, las huellas en las columnas y paredes dan testimonio que era una cochera, a su lado una reproducción de una farmacia de la época, con algunas piezas originales y el ojo del boticario donde se colocaban las plantas para los medicamentos, entre ellos helechos, jabón de castilla, jagua, llantén, manteca de vaca, mieles, mostaza, orégano y otros.
https://www.listindiario.com/la-vida/2016/04/16/415708/las-casas-reales

Cómo es el extraño y primer asteroide de otro sistema solar que visita la Tierra


Ilustración. Foto: ESO/M. KORNMESSER
Image captionEsta ilustración muestra las dimensiones y forma de Oumuamua. Foto: ESO/M. KORNMESSER

Astrónomos confirmaron que un misterioso objeto detectado cuando pasaba velozmente cerca del Sol el mes pasado proviene de otro sistema solar.
No solo es el primer visitante interestelar, sino también uno de los objetos cósmicos más alargados que jamás se haya visto.
Descubierto el 19 de octubre, su velocidad y trayectoria revelaron que su origen estaba en un sistema planetario en torno a una estrella que no es nuestro Sol.
El asteroide —bautizado Oumuamua, que en hawaiano significa "mensajero de lejos que llega primero"— es diez veces más largo que ancho.
Esta proporción es más extrema que la de todos los asteroides o cometas que se hayan observado en nuestro Sistema Solar.

Distinto y similar

Valiéndose de información obtenida por el Very Large Telescope en Chile, Karen Meech, del Instituto de Astronomía en Honolulu, Hawái, y sus colegas, determinaron que el objeto tiene 400 metros de largo, rota rápidamente y muestra cambios dramáticos en su brillo.
Los cambios de brillo, dicen, se deben a su extraña forma elongada.

Trayectoria
Image captionEl gráfico permite ver la trayectoria de Oumuamua. Cortesía: NASA/JPL-CALTECH/IAU

En otros aspectos Oumuamua se parece a otros objetos cósmicos familiares.
"Vimos también que tiene un color rojizo, similar al de objetos en el Sistema Solar externo y confirmamos que es completamente inerte, y que no tiene ninguna mota de polvo a su alrededor", le dijo Meech a la BBC.
Estas características indican que Oumuamua es denso, está compuesto de rocas y posiblemente metales, no tiene agua o hielo y que su superficie enrojeció por el efecto prolongado de la irradiación de rayos cósmicos.

Viajero milenario

Aunque el asteroide se formó alrededor de otra estrella, científicos creen que puede haber estado paseándose por la Vía Láctea, desvinculado de un sistema de estrellas, desde hace cientos de millones de años, antes de su encuentro fortuito con nuestro Sistema Solar.
"Por décadas, hemos teorizado acerca de la presencia en el espacio de objetos interestelares como éste. Y ahora, por primera vez, tenemos evidencia directa de que existen", señaló Thomas Zurbuchen, administrador asociado del directorio de las misiones científicas de la NASA en Washington DC.

AsteroideDerechos de autor de la imagenNASA
Image captionLos asteroides no suelen ser alargados, como Oumuamua, sino que tienen una forma similar al que vemos en la foto.

"Este descubrimiento histórico abre una nueva ventana para estudiar la formación de sistemas solares más allá del nuestro".
¿Por qué Oumuamua es tan alargado?
"Un miembro de nuestro equipo se preguntaba si, durante la formación de un sistema planetario, se produjo una gran colisión entre cuerpos con centros de magma, algo de este material pudo haber sido expulsado y luego se congeló en esta forma alargada", explica Meech.
"Otro pensaba que quizás podría haber habido un proceso durante la expulsión, por ejemplo si hubo una explosión de una supernova, y eso pudo haber sido la causa"

La verdadera y extraña razón por la que los españoles almuerzan tan tarde

  • 9 horas
Techos de Madrid al atardecerDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEspaña usa la Hora Central Europea, lo que la pone en el mismo horario que Serbia, que está a más de 2.500 kilómetros al este de Madrid.
Son las 10 de la noche en el barrio de La Latina, en Madrid, una de las zonas más antiguas de la capital de España, y las calles empedradas vibran con los sonidos de la gente disfrutando platos típicos.
Los restaurantes están atestados a una hora en la que, en la mayoría de los países, los cocineros ya estarían pensando en colgar sus delantales para irse a casa.
Aunque a los visitantes les pueda parecer que comer tan tarde obedece a la relajada actitud mediterránea del país, la verdadera razón es un poco más peculiar.
Y es que los españoles viven en el huso horario incorrecto, y lo han estado haciendo por más de 70 años.
Si le das un vistazo a un mapa podrás ver que España —en la misma longitud geográfica del Reino Unido, Portugal y Marruecos— debería estar en el horario de Greenwich (GMT).
Sin embargo, en realidad el país tiene la hora central europea (CET), lo que significa que está sincronizado con la capital de Serbia, Belgrado, que está a más de 2.500 kilómetros al este de Madrid.

Decisión de Franco

¿Por qué entonces los españoles están detrás de su zona horaria geográfica?
En 1940, el general Francisco Franco modificó el huso horario español, adelantando los relojes una hora en solidaridad con la Alemania nazi.
Vivimos en un jet lag constante"
Nuria Chinchilla, Instituto de Estudios Superiores de Empresa
Para una población que, para entonces, sufría la profunda devastación de la Guerra Civil Española, protestar por el cambio no era algo que siquiera les pasara por la mente.
Los españoles continuaron comiendo a la misma hora, pero debido a que los relojes habían cambiado, sus almuerzos de la una pasaron a ser a las dos y, repentinamente, sus cenas de las ocho pasaron a ser a las nueve.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los relojes nunca volvieron al horario original.

Intento de cambio

Sin embargo, en 2016 el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, anunció que se estaba trabajando en un plan que contemplaría introducir un nuevo horario laboral con las seis como fin de la jornada, en vez de las ocho.
Un elemento importante del proyecto incluía evaluar la posibilidad de cambiar el huso horario de España de CET a GMT, algo que desencadenó un acalorado debate por todo el país.
Un bar en una calle de EspañaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCon días de trabajo que típicamente terminan a las ocho de la noche, la vida nocturna en España empieza realmente tarde.
Estar 60 minutos detrás de la zona horaria correcta significa que el sol sale y se pone más tarde, obsequiando a España gloriosas largas tardes de verano y puestas de sol a las diez.
Para quienes dirigen los centros turísticos, esa luz solar adicional es un gran atractivo para los visitantes.
Es por eso que el gobierno regional de las Islas Baleares —que incluye a Mallorca, Menorca e Ibiza— está fuertemente en contra del regreso al horario GMT.
Incluso ha hecho campaña para mantener todo el año el horario de verano (CET+1) para permitir que los visitantes aprovechen al máximo las ventajas del suave invierno de la región.

Desventajas

Sin embargo, para muchos españoles vivir en el huso horario equivocado ha traído consigo una privación del sueño y una reducción de la productividad.
La jornada normal de trabajo comienza a las nueve y, después de un descanso para almorzar entre dos y cuatro, los empleados vuelven a sus labores hasta aproximadamente las ocho.
La salida tarde del trabajo hace que los españoles se reserven su vida social también para las altas horas de la noche y que el horario estelar de los programas de televisión apenas comience a las 22:30.
Una persona toma una siesta apoyado de una pared en la calleDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCambiar el horario en España pondría en peligro la tradicional costumbre de la siesta.
Mientras tanto, en la región noroccidental de Galicia, el sol no sale en invierno hasta las nueve, con lo cual los residentes comienzan su día en plena oscuridad.
"El hecho de que la hora en España no se rija por la hora del sol afecta la salud, especialmente el sueño", dice José Luis Casero, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horario Españoles (ARHOE), que ha estado haciendo campaña para que el país regrese al huso horario correcto desde 2006.
"Si cambiamos los husos horarios, el sol saldría una hora más temprano y nos despertaríamos más naturalmente, los horarios de la comida serían una hora antes y dormiríamos una hora extra", añade.

¿Tradición vigente?

Por costumbre, los españoles han sobrellevado sus trasnochos tomándose una pausa a media mañana para un café y un descanso de almuerzo de dos horas, lo que les da la oportunidad de disfrutar una de las más famosas "tradiciones" del país: la siesta.
Cambiar la jornada laboral sería una amenaza para la acostumbrada hora de la siesta, aunque queda por ver si eso es algo que realmente importe a los ciudadanos.
Niños corriendo en una playa española al atardecerDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa diferencia horaria se traduce en largas tardes de verano y ocasos a las 10 de la noche.
En enero de 2017, un estudio de la empresa de investigaciones Simple Lógica encontró que menos del 18% de los españoles toman siesta regularmente, mientras que casi el 60% nunca lo hace.
De hecho, los negocios en muchas de las principales ciudades del país y centros turísticos se mantienen abiertos durante el descanso de almuerzo para atender a los turistas.
Mientras tanto, las personas que sí toman la siesta expresan su frustración cuando no la pueden tomar por cambios en su rutina diaria.
"Realmente deberíamos eliminar la siesta en España porque no se corresponde con la realidad", dice Casero, "y con el cambio del huso horario, adelantando el horario de las comidas y dándonos una hora extra de sueño, habría menos necesidad de descansar al mediodía".
Para la economista Nuria Chinchilla, experta en conciliación profesional, familiar y personal del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa en Barcelona, la calidad de vida de los españoles es un asunto más urgente que "mantener una o dos horas de luz en la tarde para los turistas".
"Vivimos en un jet lag constante", dice Chinchilla, "el turismo siempre seguirá ahí y a los turistas no les importa. El número de horas de luz será el mismo, ya sea con una hora extra en la mañana o en la tarde".

Eugenio María de Hostos: dominicano de sentimiento (1 de 2)

Jhttps://www.diariolibre.com/opinion/lecturas/eugenio-maria-de-hostos-dominicano-de-sentimiento-1-de-2-XL904356OSÉ RAFAEL LANTIGUA.



Eugenio María de Hostos: dominicano de sentimiento (1 de 2)
“Dominicano de sentimiento... cubano de obligación... puertorriqueño de nacimiento... latinoamericano de origen y devoción y aspiración”. Tal se define a sí mismo Eugenio María de Hostos, una personalidad que en la medida en que uno lo lee y relee, como cuando se lee en las escrituras de quienes le conocieron o admiraron, concluye en que contenía no solo una mente dispuesta siempre a la valoración de los conocimientos y al contagio de la sabiduría, sino un corazón indomable entregado a causas de discernimiento y positivismo detrás del cual se alinearon mentes lúcidas que oteaban el porvenir con ojos de águila, mientras en la acera de enfrente observaban, recelosos, gente que dudaba o que no tenía bien claros los horizontes de la patria.
Hubo uno de sus grandes amigos, de los que nunca estuvo detrás, a sus espaldas, ni siquiera al frente, sino justo a su lado, Federico Henríquez y Carvajal, que lo definía desde su experiencia de amistad y desde el hondón de su alma: “Era bueno. Era sabio. Era justo”. Probablemente, de una persona modélica, que quisiéramos tener siempre como paradigma, no habría que decir nada más. Bueno, sabio, justo. A la posteridad, le cabría añadir: incomprendido. Y con estas cuatro señas, se retrata el carácter y la dimensión del apóstol. Construir el evangelio de la razón, anunciar la epifanía del pensamiento, profetizar tiempos áureos de bienestar en las mentes y de salud en la conciencia, es apostolado. Y los apóstoles nunca son asimilados del todo no solo por las masas ignaras sino también por los bienpensantes que anidan en lo profundo de sus sapiencias y en las hondonadas de sus corduras, temores al devenir, vacilaciones frente a las contingencias de lo inexplorado, aprensiones a la practicidad de las ideas pregonadas.
Ha sido siempre así y no fue distinto con el ilustre autor de Moral Social. Don Federico, al recordar a quienes se sentaron en las aulas a escuchar las cátedras de Hostos, anota que “sus lecciones y conferencias, sus libros, nacidos al calor simpático de su fecundo y amable espíritu, penetraron sin esfuerzo en el entendimiento y el alma de sus discípulos y de sus oyentes adscritos a los estudios sociales, jurídicos y económicos”. Y entre esos alumnos primeros de Hostos en su Escuela Normal y en sus cátedras de Sociología, Derecho Constitucional, Pedagogía, Moral (“lecciones orales, a veces dictadas a vuela pluma”), se encontraban nombres que, desde sus diversos futuros, alcanzarían alta nombradía en el campo de la intelectualidad, de las profesiones, de los estudios históricos y del comportamiento cívico: Eliseo Grullón, José María de Castro, José M. Pichardo, Emilio Prud’homme, José María Cabral y Báez, Américo Lugo, Cayetano Armando Rodríguez, Rafael J. Castillo, entre otros más. Cuando obligado por circunstancias adversas hubo de partir a Chile (“en hora infausta, levantaba otra vez su tienda de peregrino del ideal”), dejaba atrás “una verdadera familia de maestros”, según el reporte de don Federico. A más de los ya mencionados, figuran en esa lista de privilegiados del ideal hostosiano: Félix Evaristo Mejía, Francisco J. Peynado, Arturo Grullón, Federico Velásquez, Rodolfo Coiscou, Miguel Saviñón Sardá, Bartolomé Olegario Pérez, Anacaona Moscoso, Andrés Julio Aybar, Rafael Alburquerque, Rafael M. Moscoso, Jacinto B. Peynado, entre otros que constituyeron, al decir de don Federico, “un núcleo de obreros intelectuales, nutridos de sanas doctrinas”.
Esos, los discípulos. Pero, ¿quiénes estaban en la acera de enfrente? Se suele mencionar solo a la Era de Trujillo como culpable de la desintegración educativa hostosiana, lo cual es cierto, pero solo parcialmente, pues el apóstol tuvo siempre, aquí y allá, opositores, algunos alejados de la sofocadora malicia del denuesto o la inquina, otros perversamente dispuestos a socavar el ideal enarbolado por el Maestro. Mucho antes de la dictadura, “la acción edificante del método normalista” fue acosada por una corriente opositora que logró que el gobierno abrogara la ley de normales de 1879, y la Escuela Normal hostosiana se transformó, bajo otras premisas muy diferentes, en Colegio Central de Santo Domingo, dirigido por un hombre respetado y prudente, pero adversario del criterio positivista, Manuel de Jesús de Peña y Reinoso. Cuando, en enero de 1990, Hostos regresa al país luego de once años de ausencia, el Normalismo era un grupo activo de mucha representatividad, fortalecido por las promociones del instituto fundado por Salomé Ureña. Hubo fiesta y hosannas a su llegada al puerto, pero en las sombras o a las claras otro grupo no menos importante se abocaba a la tarea de impedir el avance de las ideas pedagógicas, científicas, que lo eran también morales y cívicas que conformaban “las doctrinas del plan de civilización de la Escuela Normal y del Normalismo”. No hemos podido identificar a quien se refiere don Federico cuando afirma que “la opinión que le era adversa, antinormalista, tuvo un campeón venido de fuera y desconocedor del medio (que) echó mano de un estribillo, grato al fanatismo y a la intolerancia religiosa, para salirle (a Hostos) al paso y ver de obstaculizar la marcha serena y consciente de la obra del Normalismo”.
Pero, es que desde siempre Hostos fue zarandeado por sus oponentes. En 1888, “el fanatismo de los ultramontanos y los manejos políticos del tirano Heureaux”, en palabras de Pedro Henríquez Ureña, lo hicieron salir del país. Cuando retornó, dice el gran humanista, “encontró más viva y abierta oposición que antes”. Max Henríquez Ureña también consigna esta realidad opositora: “El Mal vela siempre y, más astuto que el Bien, ocupaba las alturas. El error, revistiendo formas diversas, amparándose de fuerzas diversas y enconado, amenazó de destrucción su obra”. Camila Henríquez Ureña, que de los tres hermanos es quien hace la mejor disección del suceso hostosiano y sus resultados y consecuencias, parece copiar a su hermano Pedro cuando afirma que “las pasiones mezquinas, la intransigencia, la incomprensión... el ultramontanismo le hizo oposición acérrima” a Hostos. Su discípulo, Félix Evaristo Mejía, quien fuera de la promoción de los primeros normalistas, al referirse a la resistencia que algunos influyentes de la época hacían al espíritu normalista fundado por Hostos, señala que sus defensores se vieron obligados a “acallar los recelos y el prejuicio, y acudir al remedio de cierta depresión moral creada por éstos. El malestar seguía llegando, enconado, de los opositores, y urgía contenerlo, en parte por lo menos”. Otro discípulo, Arturo Grullón, que terminaría siendo médico de cabecera del Maestro, anota en su relato recordatorio de la obra hostosiana que este “tuvo opositores, contradictores, enemigos muchos, y algunos de singular prestancia, honradez completa y de insospechable sinceridad”. Y entre estos nombra al padre Billini, al doctor Alfau y Baralt, al novelista Manuel de Jesús Galván y a Fernando Arturo de Meriño. O sea, quienes se oponían a su labor pedagógica eran intelectuales probados y ciudadanos de altos vuelos. Cierto, pues: Trujillo, con la recomendación de dos prestantes intelectuales, Manuel Arturo Peña Batlle y Joaquín Balaguer, hizo desaparecer definitivamente la enseñanza hostosiana de la escuela dominicana en la década de los cincuenta, pero antes, y siempre, durante el desarrollo de su labor pedagógica para implantar el conocimiento, la razón científica y el estudio de los fenómenos sociales, Hostos tuvo opositores permanentes, que terminaron desalentando a su propio discipulado. Y esto debe consignarse igualmente para que la realidad histórica se asuma en su totalidad y no parcialmente: cuando la progresista ley de normales fue rehabilitada, el país estaba sacudido por pasiones políticas desbordadas, el orden social de la entonces aldea dominicana era inestable y las esperanzas estaban dormidas. Entonces, dice don Federico, “sobrevino la desgana, escasearon los recursos, cundió el desaliento, y no escaso número de adeptos se declaró en receso forzoso o en voluntaria huelga”. Esto quiere decir, los discípulos en buen grupo se dieron por vencidos. Había llegado, al decir de Max, “la hora de los supremos desengaños... enemigos cobardes salieronle al paso. Sus discípulos se dispersaron en el agitado campo de la política, y cuando se creyó llegada la hora de las grandes redenciones, el estruendo de la lucha fratricida asordó los aires, y la guerra civil devastó de nuevo los campos de la patria”. La pedagogía hostosiana operaba con lentitud y desgano, cuando Trujillo le dio el golpe de gracia. Sucumbió definitivamente en los cincuenta, pero venía a marcha forzada y en devenir anfractuoso desde los mismos inicios del siglo veinte.
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Eugenio María de Hostos: dominicano de sentimiento (1 de 2)